viernes 23 de mayo de 2008



Juan Pablo II, uno de los diez patrones de la JMJ de Sydney.


Escrito por Católico Digital
martes, 20 de mayo de 2008 .


A menos de dos meses para su celebración se están ultimando todos los preparativos, entre ellos, el anuncio de los diez santos y beatos ejemplares designados patrones de la Jornada Mundial de la Juventud Sydney 2008. Como es tradición en cada Jornada Mundial de la Juventud, los diez patrones fueron elegidos por los organizadores y aprobados por el Vaticano. El artista australiano Richard de Stoop ha sido comisionado a crear imágenes originales de ellos. “Al momento de decidir quienes serían los patrones, consideramos a quienes inspirarían a los jóvenes”, señaló el obispo Anthony Fisher, coordinador de la JMJ08, quien tuvo el honor de anunciar los nombres de los diez patrones: Nuestra señora de la Cruz del Sur, el Beato Pier Giorgio Frassati, la Beata Mary MacKillop, san Pietro Chanel, el Beato Pietro To Rot, la Beata Madre Teresa de Calcuta, santa Teresa de Lisiuex, santa María Goretti, santa Faustina Kowalska, y el Siervo de Dios Juan Pablo II. “No nos hemos limitado solamente a los santos, sino también a aquellos que están en espera de llegar a serlo, y aquellos que han tenido una influencia especial en la historia de Australia y Oceanía”, prosiguió explicando el obispo australiano, instando a los jóvenes a conocer y a rezar con estos patrones. A continuación les ofrecemos las motivaciones de la elección de estos diez patronos de la JMJ08: Nuestra Señora de la Cruz del Sur: María es madre, virgen, y ejemplo para todas las mujeres e incluso para los hombres, al dar su ‘sí’ a Dios. Es la patrona de Australia con el título de “ayuda de los cristianos”, así como de la archidiócesis de Sydney cuya catedral está dedicada a ella. Beato Pier Giorgio Frassati (1901-1925). Este beato es muy amado por los jóvenes por su activismo social, su amor por el deporte y su humor. Muy joven, se opuso al fascismo, fundó un periódico y ayudó a los necesitados. Murió de poliomielitis a los 24 años, todos los pobres a los que ayudó asistieron a su funeral. Beata Mary MacKillop (1842-1909). Es la primera beata australiana, sierva de los pobres y de los analfabetos, fundo las hermanas de San José. Fue beatificada por Juan Pablo II en 1995 en Sydney. Como herencia dejó su generosidad y determinación a la hora de responder a los más necesitados. San Pietro Chanel (1803-1841). Era un cura misionero francés martirizado en la isla Wallis y Futura. Al llegar a estos lugares se dio cuenta de que las tribus eran caníbales, y que la religión que se practicaba imponía el terror. Consiguió ganarse la confianza de los indígenas y por ellos murió. Su cuerpo fue expuesto en Villa Maria en Sydney. Beato Pietro To Rot (1912-1945). Era un hombre casado nativo de Papua Nueva Guinea. Catequista brillante y padre de tres hijos, fue torturado y asesinado con sólo 33 años “por razones de fe” en un campo de concentración japonés durante la Segunda Guerra Mundial. Beata Madre Teresa de Calcuta (1910-1997). El amor por los pobres hizo que en 1950 fundara las Misioneras de la Caridad, para llevar por todo el mundo la acción del amor que ella transmitía por todos los poros de su piel. Santa Teresa de Liseiux (1873-1897). Con 24 años, santa Teresa ha sido la “doctora” más joven de la Iglesia, además de ser patrona de Australia. Teresa veía en Dios a un padre, y en Él depositaba su plena confianza. Santa Maria Goretti (1890-1902). Era una joven italiana que por defender su pureza de la amenaza de un amigo de familia fue asesinada de forma brutal, perdonando a su asesino, quien se convirtió al cristianismo. Él se sentó al lado de la madre el día de su beatificación. Santa Faustina Kowalska (1905-1938). Esta joven polaca consiguió vencer la negativa de sus padres para ingresar en un convento. Sólo tras su muerte se supo que dialogaba con la Virgen y Jesús, escribiendo sus conversaciones en un cuaderno. Su diario “Misericordia Divina”, es un clásico de la espiritualidad moderna. Fue la primera en ser canonizada en el Tercer Milenio. Siervo de Dios Juan Pablo II (1920-2005). Al escuchar su nombre todo el mundo esboza una sonrisa, y sobre todo los jóvenes. Mucho se puede decir sobre él, pero no hace falta, su recuerdo sigue vivo en la memoria de todos.
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La Voz De Su Santidad se Hizó Sentir. 2008



Dice Papa a los jóvenes que no envejecerán si descubren 'verdaderos valores'



Escrito por Católico Digital
domingo, 18 de mayo de 2008

Benedicto XVI en la plaza de la Victoria en GénovaEl papa Benedicto XVI ha dirigido unas palabras en Génova a los jóvenes católicos italianos a quienes vaticinó que no envejecerán 'si descubren los valores verdaderos y grandes' y practican la bondad.
El Pontífice hizo esa observación durante un encuentro con la juventud, dentro de la gira que comenzó ayer en Savona y termina hoy en Génova, ambas ciudades en la región de Liguria, en el norte de Italia. 'Os digo, sed siempre jóvenes. Pero os recuerdo que la juventud, la verdadera, no es una cuestión de años, vigor físico, forma radiante, eficacia. Parece que la juventud debe ser sinónimo de alegría, pero no es así', dijo. Según el papa Ratzinger, 'hay lamentablemente, quien es joven en años, pero viejo por dentro.' 'El Evangelio cuenta de aquel joven que encontró a Cristo y al que no faltaba nada; tenía salud, bienes y oportunidades. Sin embargo, aquel muchacho sentía que le faltaba algo; intuía que le faltaba la cosa más importante; aquella 'cosa' era ciertamente llenar el alma', refirió el Papa. Benedicto XVI afirmó entonces que 'si un joven descubre los valores verdaderos y grandes, entonces nunca envejece, incluso si el cuerpo sigue sus leyes. Permanece joven siempre en el corazón e irradia juventud; es decir, bondad'. 'Sí, porque la bondad escapa al tiempo. Por ese motivo se puede decir que solamente quien es bueno y generoso es ciertamente joven', explicó. El jerarca católico les dijo en ese momento: 'Sed jóvenes, pero no a la moda: las modas se queman, como un relámpago, en un impulso frenético e irreflexivo. La juventud, aquella de la bondad, permanece para siempre'. Con anterioridad al encuentro con los jóvenes, Benedicto XVI visitó el Santuario de la Virgen de la Guardia y, después, el hospital pediátrico 'Gaslini', punto de referencia para Génova, Italia y todo el área del Mediterráneo, según dijo. En ese hospital, Benedicto XVI dirigió un saludo a la alcaldesa de la ciudad, Marta Vincenzi, conocida por su defensa de la ley sobre la interrupción voluntaria del embarazo. La alcaldesa ha declarado hoy a los medios de comunicación, que Benedicto XVI no debe 'transformar la ética en un campo de lucha política'. El papa Ratzinger mantiene una continua condena contra el materialismo, el relativismo y el laicismo, como hizo ayer en una homilía que celebró en Savona, donde dijo que luchar contra esas corrientes filosóficas es uno de los 'retos del mundo'. Vicenzi, que se dijo defensora del Estado laico, recordó al papa Ratzinger el Concilio Vaticano II cuando le dijo que 'el comportamiento ético no está establecido de una vez para siempre'. Ayer en Génova, un grupo de entre mil y tres mil personas se manifestaron en favor de la ley de la interrupción voluntaria del embarazo y del Estado laico y en contra de los privilegios de la Iglesia Católica a través de los impuestos. Después de la visita al hospital y el encuentro con la juventud, Benedicto XVI celebró el Angelus, donde pidió la prohibición de las bombas de racimo con motivo del comienzo de la conferencia que comenzará mañana en Dublín sobre ese asunto. Posteriormente, se dirigió a la Catedral genovesa, donde recordó a las autoridades religiosas que deben 'ayudar a los padres' en la educación de niños y jóvenes. 'Sabéis que el reto de la educación es muy urgente, porque sin una auténtica educación del hombre no se va muy lejos', dijo Benedicto XVI.


Los Cristianos la Llevamos... 2008



Los católicos son más felices que los ateos .



Escrito por Católico Digital
miércoles, 21 de mayo de 2008.


Si los creyentes van a la iglesia son aún más felices que los agnósticos.
La gente que cree en Dios es más feliz que los agnósticos o los ateos, según un estudio realizado por el profesor Andrés Clark y la Doctora Orsolya Lelkes y presentado en la conferencia anual de la Sociedad Real Económica, informa el diario
Daily Telegraph. El informe concluyó que la gente religiosa está más capacitada para enfrentarse a decepciones como el paro, el divorcio o la muerte de un amigo. Además, esta capacidad aumenta en el momento en que los religiosos van a la iglesia y rezan. Junto con esto, también se descubrió que la gente religiosa en Europa tiende a ser más conservadora.
El estudio, "Libéranos del Mal: La religión como el Seguro", encontró que menos de un sexto de los practicantes en Gran Bretaña creen que es mejor el divorcio que permanecer con una persona a la que no quiere a su pareja.
Los investigadores del estudio dijeron que: "la religión hace que las personas puedan soportar mejor los momentos difíciles de la vida. "

HOMILIA DE CORPUS CHRISTI. 2008



Comulgar a Cristo: proclamar una fe y vivir en comunión.


Homilia enviada por el Presbítero Carmelo Hernández, desde Tenerife España.


Sacramento admirable el que hoy celebramos con esta fiesta especial. Sacramento admirable, memorial de la pasión del Señor que nos hace participar intensamente de todos los frutos de la redención. Así lo hemos proclamado y pedido en la oración litúrgica. ‘Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas’, proclamamos en la celebración de la Eucaristía. Por eso decimos memorial, nos hemos tenido que inventar la palabra, porque es mucho más que recuerdo o memoria, porque es presencia real y verdadera de Cristo muerto y resucitado, porque es presencia ahora y aquí del Sacrificio de Cristo en su entrega por nosotros en la cruz.
Fiesta grande de la Eucaristía que desborda de la propia celebración dentro de nuestros templos para convertir las calles y plazas de nuestros pueblos y ciudades en un templo grande donde dar gloria al Señor. Es hermoso cómo todo se adorna con alfombras, pasillos, colgaduras, altares para el paso de Cristo Eucaristía. Por eso hoy se prolonga nuestra celebración de la Eucaristía con nuestras procesiones con el Santísimo Sacramento que proclaman nuestra fe en la presencia real y verdadera de Cristo en la Eucaristía.
Esto es lo primero que queremos proclamar en esta fiesta de la Eucaristía, nuestra fe. Así nació esta fiesta en momentos en que se quería poner en duda la presencia real y verdadera de Cristo en el Sacramento. Todo tiene que ser entonces una proclamación de nuestra fe. Una proclamación pública y solemne. Proclamamos valientemente ante todos nuestra fe en Jesús, que así ha querido dársenos en el Sacramento. No nos quedamos ni en una tradición y una expresión de arte por la belleza de todo lo que rodea nuestra celebración y procesión.
Es cierto que ofrecemos lo mejor de nuestro hacer y de nuestro ser. Pero todo tenemos que centrarlo de verdad en Cristo presente en las especies Eucarísticas, donde ese pan y ese vino de la Eucaristía son para nosotros Cristo mismo que se nos da y que se hace comida para que tengamos vida y salvación. Es nuestra adoración postrándonos humildemente ante la inmensidad de Dios que así quiere hacerse presente para nosotros, que así quiere ser nuestro alimento y nuestra vida.
Y éste es otro aspecto importante que tenemos que resaltar. De ello nos ha hablado la Palabra de Dios. ¿Para qué quiso Cristo hacerse Eucaristía?, ¿para qué nos dejó el sacramento de la Eucaristía?, podemos preguntarnos. Fijémonos en lo que nos ha dicho la Palabra de Dios hoy. ‘Yo soy el pan vivo bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre... Para la vida del mundo..., tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día..., habita en mí y yo en él...’
Para que le comamos se hace pan. Para que nos alimentemos de El y tengamos vida para siempre nos da su propio Cuerpo - y no una vida cualquiera, sino vida eterna -. Para que nos llenemos de El de manera que seamos resucitados en el último día. Para habitar en El y El en nosotros. Cuánto tendríamos que considerar todo ese misterio que se realiza en la Eucaristía a favor nuestro.
Pero hemos de comerle. Y comer es algo más que masticar y tragar un alimento. Comer es asimilar aquello que comamos para que alimente nuestra vida, sea vida de nuestra vida. Es así cómo tenemos que comer a Cristo. Nos alimentamos de Cristo para que sea vida de nuestra vida.
En la primera lectura se nos hablaba del maná que comieron los judíos en el desierto. ‘Os alimentó con el maná, que tú no conocías ni conocieron tus padres’. Pero ¿qué significaba aquel maná? Es cierto que fue el alimento que necesitaban física y materialmente en aquel desierto donde carecían de todo y así milagrosamente el Señor los alimentó. Pero el camino del desierto tuvo un hondo significado en la vida del pueblo de Israel. Fue un camino duro y de aflicción, un camino de prueba para ver hasta donde llegaba su fidelidad al Señor en el cumplimiento de los mandatos del Señor, pero el Señor los alimentó con el maná ‘para enseñarte que no sólo de pan vive el hombre, sino de todo cuanto sale de la boca de Dios’. Fue entonces un alimentarse de Dios para conocer a Dios y para conocer mejor los caminos del Señor.
Comemos a Cristo en la Eucaristía y no lo hacemos porque lo necesitemos como un alimento físico para el camino de nuestra vida. Es algo mucho más profundo lo que significa comer a Cristo en la Eucaristía. Decíamos antes que comer es asimilar el alimento que comemos para que se haga vida nuestra. Comemos a Cristo y queremos que sea vida nuestra. Comemos a Cristo y eso significa asimilar al Cristo total, al Cristo de todo el Evangelio para que sea en verdad nuestra vida. Quien come a Cristo no puede vivir una vida ajena a la vida de Cristo, no puede estar lejos del evangelio de Jesús, no puede dejar de vivir en su amor y con su amor.
Por algo decimos comulgar, comunión, comunión con Cristo. Hacernos uno con Cristo. ‘El cáliz de la bendición... ¿no es comunión con la Sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el Cuerpo de Cristo?’ Así nos decía san Pablo en la carta a los Corintios. Comunión con el Cuerpo de Cristo, comunión con la Sangre de Cristo. Comunión con Cristo. Comunión con su muerte. Comunión con su evangelio. Comunión con el Cristo total. Comunión con su Iglesia. Comunión con los hermanos. Si no hay esa comunión no podemos ir a comer el Cuerpo del Señor, no podemos ir a comulgar.
Comulgar no puede ser una rutina. Comulgar a Cristo nos compromete. Queremos vivir su vida, su evangelio, su amor. Queremos seguir su camino. Queremos llenarnos de su verdad. Queremos hacernos una cosa con El. Quien comulga a Cristo, entonces, tiene que reflejar a Cristo en su vida. No podemos comulgar y seguir siendo de la misma manera. Comulgamos a Cristo para dejarnos transformar por El. No podemos entonces acercarnos a comulgar si estas no son las actitudes que tengamos en nuestra vida. Ya nos dice san Pablo que quien come indignamente el Cuerpo de Cristo está comiendo su propia condenación.
Es algo serio y algo grande, que no se puede quedar en superficialidades, la fiesta de la Eucaristía que hoy estamos celebrando. Es algo serio celebrar y vivir la Eucaristía. Este día y cada vez que celebramos la Eucaristía. Hagámoslo siempre con toda la profundidad de nuestra vida.

viernes 16 de mayo de 2008

HOMILIA DOMINICAL DEL 18 de Mayo 2008.



EL PADRE CARMELO HERNÁNDEZ, NOS HACE LLEGAR SU HOMILIA DOMINICAL, PARA TRABAJARLA ESPIRITUALMENTE EN NUESTROS ENTORNOS.


TENERIFE - ESPAÑA.


MUCHAS GRACIAS AMIGO.


Vivamos en comunión de amor a imagen de la Trinidad Desde que comienza la celebración de diferentes maneras vamos haciendo referencia al Misterio de Dios que celebramos en este domingo: la Santísima Trinidad en su Unidad indivisible de tres personas distintas y un único Dios verdadero; al hacer la señal de la cruz así invocamos a Dios, luego el saludo litúrgico que nos recoge lo expresado en la carta de san Pablo a los Corintios, a continuación el himno de alabanza del gloria, la oración colecta o propia de la liturgia de este día, y podíamos decir también nuestra actitud interior de oración y de escucha de la Palabra proclamada. En la oración litúrgica pedimos hoy ‘profesar la fe verdadera, conocer la gloria de la eterna Trinidad y adorar su Unidad todopoderosa’. Pero antes ya profesamos en la misma oración esa misma fe cuando nos dirigimos a ‘Dios, Padre todopoderoso, que ha enviado al mundo la Palabra de la verdad y el Espíritu de santificación para revelar a los hombres tu admirable misterio’. Misterio de Dios en el que creemos porque así ha querido El mismo revelarnos. Misterio de Dios en el que nos sentimos inmersos, porque Dios lo llena todo y sin La nada seríamos ni existiríamos y de Él nos sentimos inundados en todo nuestro ser y nuestro existir. Misterio de luz, de vida, de amor. Misterio que se nos revela y misterio que nos engrandece. Misterio de Dios que es para nosotros salvación y santificación. Misterio ante el que decimos SI con el obsequio y obediencia de nuestra fe, porque Dios es nuestra Verdad inmutable y nuestra Sabiduría. Todo es misterio de amor. Escuchamos cómo Moisés en lo alto del Sinaí se postra ante la presencia de Dios que lo llena y lo inunda todo y se atreve a pronunciar el nombre de Dios que ‘pasó ante él proclamando: Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad’. Y se atreve Moisés a pedir a Dios: ‘Si he obtenido tu favor, que mi Señor vaya con nosotros, aunque éste sea un pueblo de cerviz dura; perdona nuestras culpas y tómanos como heredad tuya’. Vaya el Señor con nosotros, pide Moisés. Nosotros confesamos que el Señor es Dios con nosotros, es Emmanuel, que con nosotros está, por nosotros se ha encarnado, y por nuestra salvación lo vemos en la más maravillosa entrega de amor. Por ello podemos escuchar en el Evangelio: ‘Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en Él, sino que tengan vida eterna’. Dios está con nosotros y nosotros somos su pueblo, su heredad. Dios viene con nosotros, cuando en su amor infinito llega a hacerse hombre por nosotros y por nuestra salvación – se entrega hasta hacerse hombre para que nosotros tengamos vida eterna - y nosotros nos convertimos entonces en la heredad del Señor, en el pueblo de Dios, en el pueblo que camina por caminos de amor y de comunión. Confesamos nuestra fe, pero hay algo más en que nos vemos implicados en toda nuestra vida. Al contemplar el Misterio de amor de Dios, nos sentimos invitados al amor y a la comunión a imagen de lo que es la admirable comunión de Amor que es Dios mismo. Creados a imagen y semejanza de Dios, como escuchamos en el Génesis, estamos creados para ese amor y esa comunión. Será entonces en ese amor y en esa comunión donde alcancemos la más hermosa plenitud. Cuando nos amamos nos estamos pareciendo a Dios. Cuando sabemos vivir en comunión los unos con los otros estamos reflejando en nosotros ese misterio de comunión que Dios mismo es. Aunque reconozcamos, cuánto nos cuesta. Por eso le decía san Pablo a los cristianos de Corinto, que en tantos conflictos y divisiones se veían envueltos: ‘Alegraos, enmendaos, animaos; tened un mismo sentir y vivid en paz. Y el Dios del amor y de la paz estará con vosotros’. Es lo que tenemos que escuchar nosotros también. Por nuestra debilidad somos dados también al conflicto y sentimos la tentación del orgullo o de la envidia, del egoísmo o de la insolidaridad que nos lleva a la división y a la falta de paz. Pero que el Espíritu del Señor transforme nuestro corazón llenándolo de amor y de paz, para que siempre busquemos el entendimiento y la comunión, para que actuemos con corazón generoso y, como el Señor, seamos lentos a la ira y ricos en clemencia y lealtad. Sería la forma más auténtica de profesar nuestra fe en el Misterio de Dios, en el Misterio de la Santísima Trinidad que hoy celebramos. No para otra cosa Dios ha enviado a su Hijo al mundo a salvarnos, sino para ponernos en ese camino nuevo del amor y de la comunión. Para eso recibimos el Espíritu de la santificación que nos llena de la gracia de Dios, que nos inunda de la vida de Dios para que en el amor seamos de verdad santos. El Misterio de la Trinidad de Dios llena e inunda totalmente toda nuestra vida. No olvidemos, incluso, que por nuestro Bautismo nos hemos convertido en morada de Dios y templos del Espíritu. Y cuando ahora vayamos a la comunión, a comulgar a Cristo en la Eucaristía, estamos comiendo, podemos decir, todo el misterio de Dios.

PREPARANDO LA FIESTA DEL CUERPO DE CRISTO. 2008



Historia de la Solemnidad del Corpus Christi.


A fines del siglo XIII surgió en Lieja, Bélgica, un Movimiento Eucarístico cuyo centro fue la Abadía de Cornillón fundada en 1124 por el Obispo Albero de Lieja. Este movimiento dio origen a varias costumbres eucarísticas, como por ejemplo la Exposición y Bendición con el Santísimo Sacramento, el uso de las campanillas durante la elevación en la Misa y la fiesta del Corpus Christi.Santa Juliana de Mont Cornillón, por aquellos años priora de la Abadía, fue la enviada de Dios para propiciar esta Fiesta. La santa nace en Retines cerca de Liège, Bélgica en 1193. Quedó huérfana muy pequeña y fue educada por las monjas Agustinas en Mont Cornillon. Cuando creció, hizo su profesión religiosa y más tarde fue superiora de su comunidad. Murió el 5 de abril de 1258, en la casa de las monjas Cistercienses en Fosses y fue enterrada en Villiers.Desde joven, Santa Juliana tuvo una gran veneración al Santísimo Sacramento. Y siempre anhelaba que se tuviera una fiesta especial en su honor. Este deseo se dice haber intensificado por una visión que tuvo de la Iglesia bajo la apariencia de luna llena con una mancha negra, que significaba la ausencia de esta solemnidad.Juliana comunicó estas apariciones a Mons. Roberto de Thorete, el entonces obispo de Lieja, también al docto Dominico Hugh, más tarde cardenal legado de los Países Bajos y a Jacques Pantaleón, en ese tiempo archidiácono de Lieja, más tarde Papa Urbano IV.El obispo Roberto se impresionó favorablemente y, como en ese tiempo los obispos tenían el derecho de ordenar fiestas para sus diócesis, invocó un sínodo en 1246 y ordenó que la celebración se tuviera el año entrante; al mismo tiempo el Papa ordenó, que un monje de nombre Juan escribiera el oficio para esa ocasión. El decreto está preservado en Binterim (Denkwürdigkeiten, V.I. 276), junto con algunas partes del oficio.Mons. Roberto no vivió para ver la realización de su orden, ya que murió el 16 de octubre de 1246, pero la fiesta se celebró por primera vez al año siguiente el jueves posterior a la fiesta de la Santísima Trinidad. Más tarde un obispo alemán conoció la costumbre y la extendió por toda la actual Alemania.El Papa Urbano IV, por aquél entonces, tenía la corte en Orvieto, un poco al norte de Roma. Muy cerca de esta localidad se encuentra Bolsena, donde en 1263 o 1264 se produjo el Milagro de Bolsena: un sacerdote que celebraba la Santa Misa tuvo dudas de que la Consagración fuera algo real. Al momento de partir la Sagrada Forma, vio salir de ella sangre de la que se fue empapando en seguida el corporal. La venerada reliquia fue llevada en procesión a Orvieto el 19 junio de 1264. Hoy se conservan los corporales -donde se apoya el cáliz y la patena durante la Misa- en Orvieto, y también se puede ver la piedra del altar en Bolsena, manchada de sangre.El Santo Padre movido por el prodigio, y a petición de varios obispos, hace que se extienda la fiesta del Corpus Christi a toda la Iglesia por medio de la bula "Transiturus" del 8 septiembre del mismo año, fijándola para el jueves después de la octava de Pentecostés y otorgando muchas indulgencias a todos los fieles que asistieran a la Santa Misa y al oficio.Luego, según algunos biógrafos, el Papa Urbano IV encargó un oficio -la liturgia de las horas- a San Buenaventura y a Santo Tomás de Aquino; cuando el Pontífice comenzó a leer en voz alta el oficio hecho por Santo Tomás, San Buenaventura fue rompiendo el suyo en pedazos.La muerte del Papa Urbano IV (el 2 de octubre de 1264), un poco después de la publicación del decreto, obstaculizó que se difundiera la fiesta. Pero el Papa Clemente V tomó el asunto en sus manos y, en el concilio general de Viena (1311), ordenó una vez más la adopción de esta fiesta. En 1317 se promulga una recopilación de leyes -por Juan XXII- y así se extiende la fiesta a toda la Iglesia.Ninguno de los decretos habla de la procesión con el Santísimo como un aspecto de la celebración. Sin embargo estas procesiones fueron dotadas de indulgencias por los Papas Martín V y Eugenio IV, y se hicieron bastante comunes a partir del siglo XIV.La fiesta fue aceptada en Cologne en 1306; en Worms la adoptaron en 1315; en Strasburg en 1316. En Inglaterra fue introducida de Bélgica entre 1320 y 1325. En los Estados Unidos y en otros países la solemnidad se celebra el domingo después del domingo de la Santísima Trinidad.En la Iglesia griega la fiesta de Corpus Christi es conocida en los calendarios de los sirios, armenios, coptos, melquitas y los rutinios de Galicia, Calabria y Sicilia.Finalmente, el Concilio de Trento declara que muy piadosa y religiosamente fue introducida en la Iglesia de Dios la costumbre, que todos los años, determinado día festivo, se celebre este excelso y venerable sacramento con singular veneración y solemnidad; y reverente y honoríficamente sea llevado en procesión por las calles y lugares públicos. En esto los cristianos atestiguan su gratitud y recuerdo por tan inefable y verdaderamente divino beneficio, por el que se hace nuevamente presente la victoria y triunfo de la muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

jueves 15 de mayo de 2008

MES DE MARÍA EN EUROPA. AQUI UN MATERIAL MUY VALIOSO.


Tradicionalmente, el mes de Mayo es el mes de las flores, pero para los cristianos, el mes de Mayo es principalmente, el mes de María.


María, esa mujer que dijo un SÍ valiente, que guardó todas sus cosas en su corazón, que permaneció en todo momento al lado de su hijo, incluso en el momento más duro, al pie de la cruz. María, esa mujer que CONFIÓ desde el primer momento, y que puso su vida en manos de Dios.
Hace un tiempo, publicamos una
carta dirigida a Dios, hoy es María la que viene a nuestro encuentro.
Querida amig@:
¿Como estás?…
Yo ya sé que durante la semana el cansancio hace mella en ti; y que la rutina diaria y el estrés ni siquiera te deja tiempo para ocuparte de tus cosas, para encontrarle sentido muchas veces a las cosas cotidianas de la vida, para pararte en las que ocurren en tu entorno y hacen que pasen inadvertidas….
No te preocupes…pase lo que pase, ocurra lo que ocurra, estés como estés, hagas lo que hagas…..siempre, siempre……..: El Señor estará contigo.
¿Sabes?, esto es simplemente lo que me hizo a mí decir “Sí” aquella mañana del mes sexto en Galilea. De verdad, sólo eso, saber que el Señor estaba conmigo….Que dijera lo que dijera, Él estaba conmigo….La verdad es que aquel día me pidió mucho, sí, pero no quiero que sólo te quedes en ese momento…pues quizás antes de ese momento existieron otros muchos a los que también dije ese “Sí”; digamos que ya estaba entrenada, digamos que ese “Sí”, fue tan sólo la guinda….la guinda de otros muchos anteriores que tuvieron para Él la misma importancia y peso.
Sí, no sólo esa tarde se me presentó el ángel del Señor, muchas otras veces antes, en mis ratos de oración al Padre, podía sentir como al ponerme en su presencia Él se hacía cercano y aprovechaba la ocasión para pedirme alguna cosilla….y la verdad, siempre eran cosas pequeñas, actos cotidianos…cambiar una mala palabra por una sonrisa, guardar silencio por caridad, ayudar a alguien que ni conocía o conocía demasiado, hacer el intento de ver algo más allá de lo primero y externo, ser más valiente, ser más constante, ser mejor persona, en definitiva ser más de Dios, ser más de Él.
Por eso aquel “Sí”, de aquella mañana me costó menos de lo que crees…pues antes hubo muchos “sí” más chiquitos, pero igual de válidos.Ahora, déjame que te diga una cosa….para todos estos momentos siempre seguí la misma fórmula:
1º Sentirme en presencia de Dios…pues, enseguida comienzas a sentir ese ángel, sentimiento o intuición de saber y creer que Él está contigo.
2º Escucharlo y ver que necesita de mí….sea pequeño o grande, actitud o tan sólo presencia.
3º Responderle…aunque sea con un “espera” o un “no”…o expresarle tus dudas o miedos…porque a Él también le vale esa respuesta.
4º Y después, después…cuando te has confiado a Él…..te entra una alegría…que no la puedes parar, que te contagia, que te da vida, que te da paz….que te hace recitar el “Magnificat”..”..Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí…”
Claro está que todo esto era posible porque tenía valentía…pero con el tiempo he descubierto que esa valentía no dependía de mí, sino del Espíritu Santo que me empujaba.
Fíjate, ahora, después de haber vivido Pentecostés, recuerdo el que viví con los primeros apóstoles en aquella casa encerrados. Estábamos muertos de miedo, asustados, apenados y abatidos, dándole vueltas a todo lo que había pasado y lo que tendría que haber ocurrido, …y ese día, cuando Marcos llegó corriendo a la casa para decirnos que los sacerdotes nos habían descubierto para apresarnos…el pánico se hizo en nosotros…..y fue cuando pensamos en abandonarlo todo y huir… Pero entonces recordé
- Que con el ángel…El Espíritu Santo me hizo sentir que el Señor estaba conmigo y le di lo mejor de mí.
- Que con mi prima Isabel…El Espíritu Santo me hizo presentir que ella me necesitaba y me puse en camino….y El Señor estuvo con ella.
- Que en Caná…El Espíritu Santo me hizo descubrir las necesidades de aquellos novios y conseguí que mi Niño le echara una mano….y El Señor estuvo con ellos.
- Que en la cruz…me sentí muy sola y abatida y el Espíritu Santo me hizo descubrir que no me quedaba sola sino que desde entonces me dio como hijos a toda la humanidad…y desde entonces el Señor esta siempre con vosotros.
Y entonces nos pusimos en presencia del Señor… y pedimos que su Espíritu nos confortara y en ese momento supimos que Él estaba con nosotros y nos trajo la paz.
Y vimos que lo que necesitaba de nosotros era que su Palabra llegara a los demás…puesto que un candil no se esconde debajo de una mesa sino que se pone en alto de una cima para que alumbre al mundo.
Y todos le dijimos que “Sí”…cada uno con lo que era, de la forma que era y tenía….pues todos le hacíamos falta. Y la alegría que sentimos fue tan grande que fuimos capaces de hablarles a todos de tal forma que todos nos entendían… y es que una vez más recitamos el “Magnificat”… su “Magnificat”.
Por ello tú, no te desanimes en los momentos de dificultad y miedos:
- Piensa ¿qué es lo que el ángel del Señor te pide en tu momento actual, y cotidiano?
- Piensa en algún momento de “Magnificat” en el que te hayas sentido y comunica la Buena Nueva a los demás.
- Piensa qué te aleja del Señor y pídele su Espíritu Santo.
Y recuerda esto.- “Despiértate…Levántate y brilla, que llega tu luz…sobre tí amanece el Señor” (Is 60).
Con mucho cariño.Tu madre que te quiere.
María de Nazaret