lunes, 4 de enero de 2010

REFLEXION


HOMBRE PRECAVIDO.


Cronograma de este día 7:30 Despertar, ducha, maquillaje 8:00 Desayuno de negocios 8:40 Compras pendientes para cena 9:00 Bancos, depósitos y préstamo 9:35 Confirmar cita con gerente de... 13:00 Almuerzo con pastor...

¡No hay nada peor que el desorden o la pérdida de tiempo! Por eso es bueno hacer un cronograma diario, aunque algunos exageramos la nota, no ha comenzado el 2010 y ya tenemos agendado el año entero. Y, ¿cómo no hacerlo?, ¿Acaso no es bueno ser como dice el dicho popular:"Hombre precavido vale por dos"?, ¿O será que estamos como esos fanfarrones que menciona el apóstol Santiago en su carta? "Ahora escuchen esto, ustedes que dicen: «Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad, pasaremos allí un año, haremos negocios y ganaremos dinero. ¡Y eso que ni siquiera saben qué sucederá mañana! ¿Qué es su vida? Ustedes son como la niebla, que aparece por un momento y luego se desvanece." Stgo. 4:13-14
No hay nada de malo, ni estamos en contra de ser organizados, de planificar y ser precavidos, son cualidades muy valiosas, es más, todo líder debiera tenerlas. La mala organización, o peor aún, la falta de organización en nuestras vidas, familias, iglesias o ministerios son el vivo reflejo de la mediocridad o fracaso de muchas de las cosas que hacemos.Más bien hablamos de algo más valioso e importante y que va más allá de la minuciosa planificación diaria de nuestras vidas: La prioridad que tiene Dios en todo lo que hacemos y la cabida que le damos para que Él nos use, para realizar sus planes.



A veces somos tan estructurados, y cuando surgen esos "imprevistos", (que obviamente NO tenemos contemplados en nuestros cronogramas diarios), nos frustramos, nos enojamos, nos peleamos con el mundo entero y los culpamos por ser la "piedra de tropiezo" que nos impide seguir adelante para cumplir con nuestros perfectos planes.
Teresa de Calcuta dijo: "Voy a pasar por la vida una sola vez, cualquier cosa buena que yo pueda hacer o alguna amabilidad que pueda hacer a algún humano, debo hacerlo ahora, porque no pasaré de nuevo por ahí".
Dios nos de la sabiduría para ser flexibles, generosos y humildes, para darnos cuenta que mucho de los que nosotros consideramos "imprevistos", o cosas "inoportunas", son oportunidades únicas que se presentan en la vida, para incluir a Dios en nuestras agendas y así bendecir a otros.



"Más bien, debieran decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. Pero ahora se jactan en sus fanfarronerías. Toda esta jactancia es mala. Así que comete pecado todo el que sabe hacer el bien y no lo hace". Stgo. 4:15-17

HOMILIA SAGRADA FAMILIA. 2009


Hogar y familia de Nazaret donde quiso habitar Dios hecho hombre.


1Sam. 1, 20-22.24-28; Sal. 83; 1Jn. 3, 1-2.21-24; Lc. 41-52


Grandes son los esfuerzos de muchos hogares, por no decir la mayoría o todos, por hacer de estos días de Navidad una hermosa fiesta familiar. Cuántos preparativos para la cena y para el encuentro familiar, tenemos que reconocer. Aunque la Navidad es mucho más que todo eso, no podemos dejar de alabar todo lo que se hace para que estos días la familia se reúna, viva con alegría de fiesta todos esos encuentros y se logre esa bonita armonía de nuestras familias en un encuentro hermoso de los hijos con los padres, de los hermanos entre sí, cuando muchas veces sean las circunstancias de la vida las que nos puedan llevar a vivir en sitios distantes o con otras lejanías de corazón que pueden ser mucho más dolorosas.
Con este punto de partida en medio de la celebración de la Navidad para este domingo cercano al Nacimiento del Señor la Iglesia nos invita a celebrar el día de la Sagrada Familia. Aquel hogar de Nazaret formado por aquel joven matrimonio de José y María con su hijo Jesús. No es para nosotros una familia ni un hogar cualquiera. Fue el hogar donde Dios quiso venir a habitar de una manera especial cuando el Hijo de Dios se hace hombre y nace de María Virgen para ser nuestro Salvador. Viene a ser para nosotros por esa inhabitación especial de Dios en él un hogar tipo y modelo de nuestros hogares, una familia para nosotros sagrada y el mejor modelo de nuestra familia cristiana. Allí nació, creció y se desarrolló como hombre el Hijo de Dios.
Allí vivió el Hijo del Hombre, Cristo Jesús, sujeto a la autoridad de los padres, quien tiene el poder sobre todo el universos y que nosotros proclamamos como Rey del universo y Señor de la historia y del hombre. ‘El bajó con ellos a Nazaret, nos contaba hoy el evangelio, y siguió bajo su autoridad… y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres’.Muchas consideraciones podemos hacernos sobre la realidad de la familia y de nuestros hogares a la luz de aquella Sagrada Familia de Nazaret.
Podríamos pensar en los peligros a que se ve sometida la estabilidad de la familia en los momentos que vivimos. Siempre el egoísmo de los hombres – porque así estamos sometidos a la tentación y al pecado – puede poner en peligro lo que tiene que estar fundamentado sobre el amor. Y la familia es la más perfecta comunidad de vida y amor en cuanto comunión intima de vida y amor, fundada en el matrimonio de un hombre y una mujer, lugar primario de humanización de la persona y de la sociedad, cuna de la vida y de la sociedad.
Así nos enseña la doctrina de la Iglesia y nos recordaba por ejemplo el Papa el pasado año en el mensaje para la jornada mundial de la paz. Con razón, nos decía, se ha calificado a la familia como la primera sociedad natural, una institución divina, fundamento de la vida de la persona y prototipo de toda organización social. Tenemos que cuidar nuestros hogares y nuestras familias porque de ella dependen muchas cosas. Es ahí en el hogar, en la familia donde crecemos y maduramos como personas, aprendemos lo que es el verdadero amor y el verdadero sentido de la vida, lo que nos va a llevar a caminos de felicidad y también de plenitud de la persona.
Todo lo que le haga perder estabilidad nos pone en peligro cosas esenciales de nuestro vivir. Estamos celebrando esta fiesta de la Sagrada Familia en el marco de la Navidad y nos hace reflexionar y orar por nuestras familias y nuestros hogares. Decíamos al principio que la navidad es ocasión para el encuentro de las familias y de todos sus miembros cuando tantas veces en la vida andamos distanciados. Como decíamos no son tanto las distancias físicas, cuando las distancias del corazón. Y es eso lo que tenemos que aprender a superar, a corregir, a buscar la manera del acercamiento y el encuentro, porque es bien doloroso cuando en las propias familias ponemos barreras de poco entendimiento entre sus miembros. Los cristianos, que amamos nuestra familia y tenemos como modelo y ejemplo la Sagrada Familia de Nazaret como hoy estamos celebrando, tenemos que hacer una defensa grande y valiente de la familia frente a los peligros múltiples que la acechan en nuestra sociedad.
No son guerras lo que tenemos que hacer sino manifestar valientemente la unidad de nuestras familias como testimonio de que esa unidad familiar y ese amor para siempre es posible. Qué importante que en nuestros hogares cristianos se siga enseñando a amar a Dios y se sepa trasmitir a los más jóvenes estos valores y principios cristianos. Unos padres que enseñan el nombre de Dios Padre a sus hijos, que les enseñan a amar a Jesús y que les muestran en el testimonio de sus propias vidas lo que es el amor, la comprensión, la unidad, el perdón. Una familia cristiana es la mejor escuela de la fe y del amor a Dios y a los demás, donde se enseña a alabar y bendecir al Señor cada día cada día y en cada acontecimiento. Por algo se le llama a la familia cristiana verdadera iglesia doméstica.Nos tiene que doler muy fuerte en el corazón cuando vemos tantos matrimonios rotos y tantas familias destrozadas, y algunas veces nos sucede en nuestra propia cercanía.
Qué importante la acogida amorosa que cure heridas, qué necesario el bálsamo y la medicina de la oración para que se puedan recomponer tantos rotos y para que el Señor a unos y a otros dé su luz y su gracia. Hoy queremos orar por nuestras familias y por nuestros hogares para que se mantengan siempre así en esa comunión de vida y amor. Pero oramos por todas las familias, y oramos por los hogares rotos con tantos sufrimientos que se originan en el propio matrimonio y en los hijos. Oramos para que en nuestra sociedad se defienda y promueva el verdadero valor de la familia. Oramos para que el Señor ilumine a nuestros gobernantes y dirigentes de la sociedad para que descubran su valor y trabajen seriamente para que no se pierdan esos valores. Pero tiene que ser un día de fiesta y de alegría en nuestros hogares. Una ocasión también para la acción de gracias al Señor recordando tantas maravillas como el Señor realiza entre nosotros y en nuestras propias familias. Que sintamos cómo el Señor quiere habitar también nuestras familias y en nuestros hogares como estaba en aquel hogar de Nazaret. Que el Señor sea siempre bendito.

TEXTO DE MEDITACIÓN.


PROMESAS, PURAS PROMESAS

por Camila Larraguibel


Hay de promesas a PROMESAS... ¿Qué es una promesa de Dios?, podría decir que se trata de una palabra buena que nos da en un tiempo malo. Es una palabra de abundancia, en tiempo de sequía. Sus promesas primero se deben creer, y después esperar pacientemente, para verlas cumplidas. He ahí el problema, muchas veces fallamos y tratamos de echarle una "ayudadita" a Dios apurándolas, y terminamos sufriendo las consecuencias. Imagina: - Deseas tener un hijo con todo tu corazón, pero además de ser estéril, ya tienes 89 años y tu esposo 99... ¡Debes estar enfermo de la cabeza, eso es una locura!, ¿no es verdad? Este era el caso de Sara y Abram, pero ellos habían recibido una promesa de Dios: "Así confirmaré mi pacto contigo, y multiplicaré tu descendencia en gran manera. -Éste es el pacto que establezco contigo: Tú serás el padre de una multitud de naciones.


Ya no te llamarás Abram, sino que de ahora en adelante tu nombre será Abraham, porque te he confirmado como padre de una multitud de naciones. Te haré tan fecundo que de ti saldrán reyes y naciones" Gén. 17:1-6Imagina la cara de sorpresa y algo de incredulidad de parte de esta parejita de abuelitos. Dios promete al "tata Abram" que tendría descendencia... Era un anciano, sin un solo hijo, y casi cero posibilidades de tenerlo. Era como sarcástico que le cambiara su nombre a Abraham, (significa "padre de multitudes"). Por su parte, Sara que no terminaba de hacerse a la idea de quedar embarazada y ser madre, ve a su esposo paseándose por todas partes exhibiendo su nuevo nombre: Abraham, "padre demultitudes".


¡Probablemente fueron la burla de todo Canaán! Pero a Abraham le tenía sin cuidado el qué dirán y creyó y eso "le fue contado por justicia", (es como haberse ganado uno de los "Grammys celestiales de la FE") Rom. 4:3
La historia de Abraham incluye un capítulo de impaciencia que los llevó a "echarle una ayudadita a Dios". Como el ansiado hijo no llegaba, Sara le ofreció a su esposo a su esclava para tener un hijo, (Ismael), y la esclava termina creyéndose la dueña del mundo y despreciando a su ama.


Por querer adelantarse, terminaron con una crisis matrimonial, ¡Dios nunca estuvo en esos planes!Las promesas de Dios son maravillosas, pero nadie ha dicho que su cumplimiento será algo fácil, requiere de mucha paciencia y fe para ver su fruto final.
Pasaron 14 años, hasta que finalmente la promesa fue cumplida, Sara dio a luz a Isaac en el tiempo oportuno y establecido por Dios. Ismael fue el hijo que Abraham hizo, Isaac es el hijo de la promesa que Dios les dio. Ismael representa todo lo que intentamos hacer en nuestras fuerzas en lugarde dejarlo en los brazos de Dios, reconociendo que sin Él nada podemos hacer. Isaac, en cambio, es el cumplimiento de la perfecta promesa y voluntad de Dios para nuestras vidas en el tiempo oportuno. "Porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa".


Heb. 10:36El tiempo de espera que transcurre entre la promesa y el cumplimiento de ésta es el taller donde el Maestro nos pule, poda, perfecciona, moldea nuestro carácter y nos pide que lo pongamos en el primer lugar. Todos los días nos vemos enfrentados a decidir: Esperamos un Isaac o nos adelantamos con un Ismael.


Dios no necesita que le "echemos una manito"... Pidámosle que nos ayude a formar un carácter paciente y confiado en Dios, para que habiendo hecho Su voluntad obtengamos nuestra promesa, nuestro Isaac..

REFLEXIÓN NAVIDEÑA. Navidad 2009


Texto complementario: Jesucristo iluminó a los ciegos
Busco tu rostro, Señor, anhelo ver tu rostro.


Palabra de Dios


"La serpiente era más astuta que las demás bestias del camp, que el Señor había hecho. Y dijo a la mujer: -¿Con que Dios os ha dicho que no comáis de ningún árbol del jardín?La mujer contestó a la serpiente: -Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; sólo del fruto del árbol que está en medio del jardín nos ha dicho Dios: 'No comáis de él ni lo toquéis, bajo pena de muerte?'.

La serpiente replicó a la mujer: No es verdad que tengáis que morir. Bien sabe Dios que cuando comáis de él, se os abrirán los ojos, y seréis como Dios en el conocimiento del bien y del mal.La mujer se dio cuenta de que el árbol era apetitoso, atrayente y deseable porque daba inteligencia; y cogió un fruto, comió, se lo alargó a su marido, y él también comió. Se les abrieron los ojos a los dos, y descubrieron que estaban desnudos; entrelazaron hojas de higueras y se las ciñeron.Oyeron al Señor que se paseaba por el jardín a la hora de la brisa; el hombre y su mujer se escondieron de la vista del Señor Dios entre los árboles del jardín"(Génesis 3, 1-8).


"Mirad que llegan días -oráculo del Señor- en que haré con la casa de Israel y la casa de Judá una alianza nueva. No como la que hice con vuestros padres, cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto. Ellos, aunque yo era su Señor, quebrantaron mi alianza -oráculo del Señor-.Meteré mi ley en su pecho, la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Y no tendrá que enseñar uno a su prójimo, el otro a su hermano, diciendo: Reconoce al Señor. Porque todos me conocerán, desde el pequeño al grande -oráculo del Señor-, cuando perdone sus crímenes, y no recuerde sus pecados" (Jeremías 31, 31-34).


"Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción.Como sois hijos, Dios envió a vuestros corazones al Espíritu de su Hijo que clama: ¡Abba! (Padre). Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y, si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios" (Gálatas 4,4-7).


"Tomás le dice: -Señor, no sabemos adónde vas. ¿Cómo podemos saber el camino?Jesús le responde: -Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.Felipe le dice: -Señor, muéstranos al Padre y nos basta.Jesús le replica: -Hace tanto tiempo que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: "Muéstranos al Padre"? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras" (Juan 14, 5-10).

Santos Padres


"Ea, hombrecillo, deja un momento tus ocupaciones habituales; entra un instante en ti mismo, lejos del tumulto de tus pensamientos. Arroja fuera de ti las preocupaciones agobiantes; aparta de ti tus inquietudes trabajosas. Dedícate algún rato a Dios y descansa siquiera un momento en su presencia. Entra en el aposento de tu alma; excluye todo, excepto Dios y lo que pueda ayudarte para buscarle; y así, cerradas todas las puertas, ve en pos de él. Di, pues, alma mía, di a Dios: 'Busco tu rostro, Señor, anhelo ver tu rostro'.


Y ahora, Señor, mi Dios, enseña a mi corazón dónde y cómo buscarte, dónde y cómo encontrarte.Señor, si no estás aquí, ¿dónde te buscaré, estando ausente? Si estás por doquier, ¿cómo no descubro tu presencia? Cierto es que habitas en una claridad inaccesible. Pero ¿dónde se halla esa inaccesible claridad?, ¿cómo me acercaré a ella? ¿Quién me conducirá hasta ahí para verte en ella? Y luego, ¿con qué señales, bajo qué rasgo te buscaré? Nunca jamás te vi, Señor, Dios mío; no conozco tu rostro.(.)Míranos, Señor; escúchanos, ilumínanos, muéstrate a nosotros. Manifiéstanos de nuevo tu presencia para que todo nos vaya bien; sin eso todo será malo. Ten piedad de nuestros trabajos y esfuerzos para llegar a ti, por sin ti nada podemos. Enséñame a buscarte y muéstrate a quien te busca; porque no puedo ir en tu busca a menos que tú me enseñes, y no puedo encontrarte si tú no te manifiestas. Deseando te buscaré, buscando te desearé, amando te hallaré y hallándote te amaré" (SAN ANSELMO, OBISPO, Proslogion, cap. 1).


"¿Quieres saber por dónde has de ir? Oye que el Señor dice primero: Yo soy el camino. Antes de decirte a donde, te dijo por donde: Yo soy el camino. ¿Y a dónde lleva el camino? A la verdad y a la vida. Primero dijo por donde tenías que ir, y luego a donde. Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Permaneciendo junto al Padre, es la verdad y la vida; al vestirse de carne, se hace camino.No se te dice: "Trabaja por dar con el camino, para que llegues a la verdad y a la vida"; no se te ordena esto.

Perezoso, ¡levántate! El mismo camino viene hacia ti y te despierta del sueño en que estabas dormido, si es que en verdad te despierta; levántate, pues, y anda.A lo mejor estás intentando andar y no puedes, porque te duelen los pies. Y ¿por qué te duelen los pies?; ¿acaso porque anduvieron por caminos tortuosos, bajo los impulsos de la avaricia? ¿Pero piensa que la Palabra de Dios sanó también a los cojos. "Tengo los pies sanos -dices-, pero no puedo ver el camino". Piensa que también iluminó a los ciegos".


(SAN AGUSTÍN, Sobre el Evangelio de san Juan 34, 9)
Catecismo de la Iglesia Católica
51 "Dispuso Dios en su sabiduría revelarse a sí mismo y dar a conocer el misterio de su voluntad, mediante el cual los hombres, por medio de Cristo, Verbo encarnado, tienen acceso al Padre en el Espíritu Santo y se hacen consortes de la naturaleza divina" (DV 2). 52 Dios, que "habita una luz inaccesible" (1 Tm 6,16) quiere comunicar su propia vida divina a los hombres libremente creados por él, para hacer de ellos, en su Hijo único, hijos adoptivos (cf. Ef 1,4-5). Al revelarse a sí mismo, Dios quiere hacer a los hombres capaces de responderle, de conocerle y de amarle más allá de lo que ellos serían capaces por sus propias fuerzas. 65 "De una manera fragmentaria y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros Padres por medio de los Profetas; en estos últimos tiempos nos ha hablado por su Hijo" (Hb 1,1-2). Cristo, el Hijo de Dios hecho hombre, es la Palabra única, perfecta e insuperable del Padre. En El lo dice todo, no habrá otra palabra más que ésta. S. Juan de la Cruz, después de otros muchos, lo expresa de manera luminosa, comentando Hb 1,1-2: Porque en darnos, como nos dio a su Hijo, que es una Palabra suya, que no tiene otra, todo nos lo habló junto y de una vez en esta sola Palabra, y no tiene más que hablar; porque lo que hablaba antes en partes a los profetas ya lo ha hablado en el todo, dándonos al Todo, que es su Hijo.


Por lo cual, el que ahora quisiese preguntar a Dios, o querer alguna visión o revelación, no sólo haría una necedad, sino haría agravio a Dios, no poniendo los ojos totalmente en Cristo, sin querer otra alguna cosa o novedad (SAN JUAN DE LA CRUZ, Subida al monte Carmelo 2,22,3-5: Biblioteca Mística Carmelitana, v. 11 (Burgos 1929), p. 184.).


Testimonio.
"Con tan buen amigo presente -nuestro Señor Jesucristo-, con tan buen capitán, que se puso en lo primero en el padecer, todo se puede sufrir. Él ayuda y da esfuerzo, nunca falta, es amigo verdadero. Y veo yo claro, y he visto después, que para contentar a Dios y que nos haga grandes mercedes quiere que sea por manos de esta Humanidad sacratísima, en quien dijo su Majestad se deleita.Muy muchas veces lo he visto por experiencia; hámelo dicho el Señor. He visto claro que por esta puerta hemos de entrar, si queremos nos muestre la soberana Majestad grandes secretos. Así que no queramos otro camino, aunque estemos en la cumbre de contemplación; por aquí vamos seguros.


Este Señor nuestro es por quien nos vienen todos los bienes. Él lo enseñará; mirando su vida, es el mejor dechado. ¿Qué más queremos que un tan buen amigo al lado, que no nos dejará en los trabajos y tribulaciones, como hacen los del mundo? Bienaventurado quien de verdad le amare y siempre le trajere cabe de sí. Miremos al glorioso san Pablo, que no parece se le caía de la boca siempre Jesús, como quien le tenía bien en el corazón. Yo he mirado con cuidado, después que esto he entendido, de algunos santos, grandes contemplativos, y no iban por otro camino: san Francisco, san Antonio de Padua, san Bernardo, santa Catalina de Siena.


Con libertad se ha de andar en este camino, puestos en las manos de Dios, si su Majestad nos quisiere subir a ser de los de su cámara y secreto, ir de buena gana.Siempre que se piense en Cristo, nos acordemos del amor con que nos hizo tantas mercedes y cuán grande nos le mostró Dios en darnos tal prenda del que nos tiene: que amor saca amor. Procuremos ir mirando esto siempre y despertándonos para amar, porque, si una vez nos hace el Señor merced que se nos imprima en el corazón este amor, sernos ha todo fácil, y obraremos muy en breve y muy sin trabajo".


(SANTA TERESA DE ÁVILA, Libro de su vida, Cap. 22,6-7. 12. 14)

En España. La Cruz de la Jornada Mundial 2011. Llega a un Lugar Significtivo


La Cruz con las víctimas del terrorismo
La peregrinación prosigue y visita un lugar marcado por el dolor



La Cruz y el icono de la Virgen visitarán el lunes 4 de enero la estación del Pozo. Esta estación de la red de Cercanías de Madrid fue uno de los lugares donde estallaron las bombas que el 11 de marzo de 2004 segaron la vida de 193 personas en el mayor atentado de la historia de España. En la estación del Pozo murieron 67 personas.
La Cruz partirá de la parroquia de san Raimundo de Peñafort (c/ Esteban Carros 35) a las 16.00 horas.
Este hito de la Cruz se convertirá en un acto de oración por las víctimas del terrorismo y en un momento de estar cerca de las personas que han sufrido de cerca esta violencia.

NATIVIDAD DEL SEÑOR. Navidad 2009


Anuncio del nacimiento del Señor Pasados innumerables siglos desde la creación del mundo, cuando en el principio Dios creó el cielo y la tierra y formó el hombre a su imagen; después también de muchos siglos, desde que el Altísimo pusiera su arco en las nubes, acabado el diluvio, como signo de Alianza y de paz; veintiún siglos después de la emigración de Abrahán, nuestro padre en la fe, de Ur de los Caldeos; trece siglos después de la salida del pueblo de Israel de Egipto bajo la guía de Moisés; cerca de mil años después que David fuera ungido como rey; la semana sesenta y cinco según la profecía de Daniel; en la Olimpiada ciento noventa y cuatro; el año setecientos cincuenta y dos de la fundación de la Urbe; el año cuarenta y dos del imperio de César Octaviano Augusto; estando todo el orbe en paz, Jesucristo, Dios eterno e Hijo del eterno Padre, queriendo consagrar el mundo con su piadosísima venida, concebido del Espíritu Santo, nueve meses después de su concepción, nace en Belén de Judá, hecho hombre de María Virgen: la Natividad de nuestro Señor Jesucristo.Sed todos bienvenidos a la gozosa celebración de la Navidad. Hoy, desde el cielo, ha descendido la paz; hoy brilla una luz nueva.


Nos ha nacido un niño, se nos ha dado un hijo: Jesús, el Mesías, el Señor. Que su paz, su amor, su gracia, estén con todos vosotros. La noche de Navidad, allí en Belén, los ángeles estallaron en un canto de alabanza a Dios, a su gloria, a su amor inmenso hacia la humanidad manifestado en el nacimiento de aquel niño: Dios hecho hombre, que nos trae la paz, la vida, la esperanza, la salvación. Unámonos también nosotros, con mucha alegría, a este himno de alabanza: Gloria a Dios en el cielo…


Reunidos para celebrar el día santo del nacimiento del Señor

‘Reunidos para celebrar el día santo en que la Virgen María dio a luz al Salvador del mundo…’ Sí, reunidos con gozo, con alegría grande estamos aquí esta noche santa; reunidos con fe: es un misterio admirable, que no terminamos de admirar y de comprender lo suficiente, lo que estamos celebrando esta noche (este día) santa.


Todo brilla lleno de luz en esta noche, en este día.Los evangelios nos lo narran con sencillez. San Mateo nos dice tras las dudas de José y el anuncio del ángel haciéndole comprender el misterio que se realizaba en María que ‘hizo lo que le había mandado el ángel y se llevó a su mujer a su casa. Y sin que hubiera tenido relación con ella, dio a luz un hijo; y él le puso por nombre Jesús’. San Lucas nos da más detalles de su ida a Belén y las razones del empadronamiento por el edicto del César ‘estando su esposa María encinta.


Y mientras estaba allí le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada’. Y cuando celebramos este misterio grande hacemos fiesta y queremos contagiar de nuestra alegría a todo el mundo. Una fiesta que llena nuestros hogares. Una fiesta que nos contagia a todos. Una fiesta que provoca en todos deseos de felicidad y de paz; se lo deseamos a todos y lo expresamos con hermosas palabras y poemas, con bellas canciones, con innumerables gestos de amistad, de cercanía, de cariño. Hoy en todas partes es fiesta; todos celebran la Navidad aunque no todos quizá le den el mismo sentido. Quizá algunos ya ni sepan qué es lo que realmente nosotros los cristianos celebramos.


Simplemente quizá para algunos es el espíritu de la fiesta. Algunos ya no dicen feliz navidad, sino solamente felices fiestas. Nosotros hemos de cuidar mucho de no perder nuestro sentido, de no perder el espíritu de fe con que la hemos de vivir. No nos dejemos contagiar desvirtuando su verdadero sentido. Reunidos para celebrar este día santo, esta noche santa, nos queremos dejar inundar de luz y de la luz más brillante. La liturgia por todos lados nos habla hoy de luz. ‘Rompe la aurora de la justicia’ y de la salvación, habían anunciado los profetas. Y todo se llena de resplandor en el nacimiento de Cristo.


San Lucas nos dirá que cuando el ángel se aparece a los pastores ‘la gloria del Señor los envolvió con su claridad’. Y ya el profeta Isaías había anunciado que ‘el pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban en tierra de sombras y una luz les brilló’. La luz de la gloria del Señor ha brillado ante nuestros ojos con un nuevo resplandor. Ha nacido el que es la Luz verdadera que alumbra a todo hombre. ‘Yo soy la luz del mundo’, nos dirá más tarde en el evangelio. Todos queremos llenarnos de su Luz.


Todos queremos disipar las tinieblas de nuestra vida. Cristo Jesús viene para arrancarnos de las sombras de la muerte para llevarnos a la luz de la vida.Reunidos para celebrar este día santo, esta noche santa, nos sentimos transportados y transformados. Dios ha bajado para hacerse hombre tomando nuestra naturaleza humana para llevarnos con El, para transformar nuestra vida dándonos una nueva vida. Un maravilloso intercambio. ‘Resplandece ante el mundo el maravilloso intercambio que nos salva; pues al revestirse tu Hijo de nuestra frágil condición humana, no sólo confiere dignidad eterna a nuestra naturaleza humana, sino que por esta unión admirable nos hace a nosotros eternos’, que decimos en uno de los prefacios de la Navidad.Hoy no es un día para muchas palabras; lo que sucede es que meditando en este maravilloso misterio que celebramos del Nacimiento del Señor se nos agolpan los pensamientos y reflexiones y es tanta la hondura del misterio que nos parece no terminar nunca.


Hoy es un día más bien para la contemplación, para quedarnos extasiados ante el establo de Belén, ante ese Niño recién nacido, ante ese misterio de Dios hecho hombre, Emmanuel, Dios con nosotros y ante el cual no importa que no nos salgan las palabras sino solamente mostremos nuestra ternura y nuestro amor. En ese contemplación, en esa meditación, en esa alegría de nuestra fiesta, en ese dejarnos inundar por tanta luz, surgen, tienen que surgir muchos compromisos. Ante el amor que se nos manifiesta, ante la paz que se nos anuncia, ante la salvación que está amaneciendo como aurora luminosa sobre nuestra vida tienen que surgir actitudes nuevas, gestos nuevos y comprometidos, para que a todos llegue ese amor, para que todos puedan vivir esa paz, para que todos puedan alcanzar esa salvación.Hoy tiene que ser un día de amor y de paz. Nos lo deseamos todos cuando nos felicitamos. Pero no puede ser sólo un buen deseo de bonitas palabras sino un compromiso.


Son deseos humanos muy legítimos y muy necesarios que toda la humanidad tiene, la paz, la justicia, el amor... Pero los que creemos en Jesús que contemplamos su amor, que sabemos cuál es la paz verdadera que El viene a traernos implantándola en nuestros corazones, tenemos unas razones muy poderosas para ese compromiso de amor, para ese compromiso de paz. Vamos a llevar el amor que nace de Jesús que no es un amor cualquiera. Vamos a llevar e implantar la paz que nace de Jesús que no es una paz cualquiera.


¡Cuánta generosidad tiene que haber en nuestra vida para compartir y para obrar con verdadera justicia! ¡Cuánta capacidad de comprensión y de perdón, porque el perdón es camino verdadero de reconciliación y de paz! ¡Qué honda tiene que ser nuestra solidaridad cuando nos sentimos en verdad hermanos los unos de los otros! ¡Qué profundo nuestro amor! Nuestro modelo, nuestro estímulo y nuestra fuerza la tenemos en la gracia salvadora que Jesús nos ha venido a traer. Haciendo todo esto tenemos la más auténtica felicidad. Y lo haremos partiendo de Jesús.


Es así como resplandeceremos con la luz de la navidad, con el brillo resplandeciente que iluminó la noche de Belén. Viviendo todo esto estamos haciendo nacer en verdad a Cristo en nuestro corazón y así lo estaremos haciendo nacer cada día más en nuestro mundo. Es la verdadera navidad.Reunidos para celebrar el día santo en que la Virgen María dio a luz al Salvador del mundo…’ Reunidos con gozo, con alegría honda y contagiosa, con humildad, con amor, con fe celebramos la Navidad, celebramos el nacimiento de Dios hecho hombre en Belén, pero también nuestros corazones.


domingo, 20 de diciembre de 2009

HOMILIA CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO 2009


Ojalá pudiéramos ir a la casa de la montaña para aprender a recibir a Dios.


Miq. 5, 2-5Sal. 79Heb. 10, 5-10Lc. 1, 39-45


Gentileza del Padre Carmelo Hernández de España.


Ojalá pudiera ir a la casa de la montaña – a casa de Isabel – para aprender de ella y de María a recibir a Dios.


Es lo que siento en estos momentos al escuchar el evangelio de la visita de María a su prima Isabel en estos días previos a la Navidad. Lo que nos narra hoy el evangelio es grande y hermoso. Las actitudes que descubrimos en ambas mujeres, María e Isabel, son las mejores para acoger al Señor que viene a nosotros.‘María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá, entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel’.


Un primer detalle, ‘se puso en camino y fue aprisa a la montaña’, corriendo casi, podríamos decir. La carrera y la prisa del amor. Como la del padre que corrió al encuentro del hijo que volvía, como Zaqueo que corre adelante para poder ver al Señor, como los discípulos Pedro y Juan hasta el sepulcro para comprobar que estaba vacío y que Cristo había resucitado. ¿Correremos nosotros al encuentro del Señor que viene? ¿Correremos con el mismo amor de María?Si grande era la fe, el amor, la humildad de María – no es necesario que recordemos de nuevo la escena de la Anunciación para destacar toda esa fe, amor y humildad en María – en la montaña nos vamos a encontrar a una mujer de fe, una mujer humilde, una mujer que tiene la visión de Dios, una mujer que se va a dejar inundar por la presencia del Espíritu. ‘¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?’ es la pregunta que se hace Isabel.


‘Se llenó del Espíritu Santo’, dice el evangelista y se puso a gritar. Es capaz de descubrir quién es María, no sólo la prima que ha venido de la lejana Nazaret para ayudarla en estos días, sino que es ‘la madre de mi Señor’. ¿Cómo pudo descubrirlo? Podía tener esa visión de fe porque estaba llena del Espíritu. Pero nos encontramos también con su humildad. Serán los humildes y los sencillos los que verán a Dios, de los que es el Reino de Dios; será a los humildes y a los sencillos a los que se revele Dios. Será en lo pequeño y en lo humilde donde se nos manifieste Dios y donde Dios quiere venir a nosotros. El profeta nos ha hablado de Belén, ‘pequeña entre las aldeas de Judá’ para señalarnos el lugar donde había de nacer el Mesías. Este texto es el que consultarán los entendidos de Jerusalén cuando vengan aquellos magos de oriente preguntando por el lugar donde había de nacer el Rey de los judíos.


‘De ti saldrá el jefe de Israel’, continuaba diciendo la profecía. Y en Belén, pobre entre los pobres y en el lugar más humilde dentro de pocos vamos a contemplar el nacimiento de Jesús, Dios hecho hombre para nuestra salvación.Todo serán bendiciones y alabanzas. ‘¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!’, es la primera exclamación y alabanza. ‘Dichosa tú que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá’, continúa con sus bendiciones para María. La Palabra del Señor es fiel y siempre se cumplirá nos viene a enseñar también Isabel. Todo es alegría y gozo. Hasta la criatura saltará de gozo en el seno de Isabel. ‘En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de gozo en mi vientre’, reconocerá Isabel. Con María llegaba la gracia de Dios y el Señor iba realizando maravillas como las realiza El siempre en los pequeños, los pobres y los humildes. María es la portadora de Dios a quien lleva en su seno encarnado para hacerse hombre y para ser Dios con nosotros. Por eso, en esos milagros de Dios, aquel que iba a ser el precursor, el que preparase los caminos del Señor, allá en el seno de su madre mostraba también su alegría porque aquel a quien él anunciaría ya estaba en medio de nosotros aunque no todos aún pudieran reconocerlo. ‘En medio de vosotros está y no lo reconocéis’, nos diría más tarde allá en la orilla del Jordán.La liturgia de este último domingo de Adviento toda ella es una invitación ‘a prepararnos con tanto mayor fervor el nacimiento de Jesús cuanto más se acerca la fiesta de la Navidad’. Nos ayudan las oraciones, la Palabra de Dios proclamada, todo el sentido de la liturgia.


En el prefacio diremos que ‘el Señor nos concede ahora prepararnos con alegría al misterio de su nacimiento para encontrarnos así, cuando llegue, velando en oración y cantando su alabanza’.Corramos, pues, como Zaqueo y los discípulos porque queremos conocer y descubrir al Señor que llega a nosotros en esta Navidad. Porque el Señor corre también a nuestro encuentro para ofrecernos el abrazo de su amor y su gracia salvadora. Pues bien, imitemos los valores y las virtudes que hoy hemos descubierto en la montaña, tanto en María como en Isabel. Que resplandezca así nuestra fe y nuestro amor. Que nos abramos en verdad al misterio de Dios que vamos a celebrar. Que estemos atentos a su llegada. Que nos dejemos conducir por su Espíritu y como María y como Isabel nos dejemos inundar por El. Que nos encuentre el Señor vigilantes y en oración porque sólo así podremos descubrirle y conocerle, conocer también cuál es su voluntad para nosotros. ‘Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad’. Es lo que nos pide el Señor. No son ofrendas de cosas, holocaustos ni sacrificios lo que Dios nos pide. Eso quizá sería fácil. La ofrenda de nuestro yo, de nuestra voluntad para pensar sólo en lo que es la voluntad de Dios es más costosa. Pero es la ofrenda verdadera de nuestro corazón que será acepta a Dios. Y esa voluntad de Dios pasa por los caminos de la fe y del amor. De la fe para reconocerle y aceptarle. Del amor porque es nuestro corazón lo que el Señor nos pide y en esos caminos del amor verdadero vamos a encontrarle. María cuando se llenó de Dios, cuando se dejó inundar por el Espíritu Santo para que en ella naciera Dios hecho hombre, ya no pudo estarse quieta y se puso a correr por los caminos para llevar amor, para buscar donde amar y servir, para llevar así a Dios a los demás. Son las carreras – ‘fue deprisa a la montaña’ – que hoy vemos hacer a María para llegar pronto a casa de Isabel para servir, para mostrar su amor y, repito, para llevar a Dios.


Nos queremos preparar con fervor al próximo nacimiento de nuestro redentor. Ya sabemos, pues, donde tenemos que poner nuestro fervor. Hemos purificado nuestro corazón o vamos a hacerlo próximamente en el sacramento de la Penitencia para que sea digna morada de Cristo que quiere nacer en nosotros, pero ahora tenemos que llenarlo con las obras de nuestro amor, con nuestro servicio, con nuestras buenas actitudes de acogida, de perdón y de comprensión para con los otros, con la generosidad de nuestro compartir y nadie pase necesidad ni tristeza, y así para todos, como María, seamos también portadores de Dios.Vayamos, pues, a la casa de la montaña, como decíamos al principio de nuestra reflexión, para aprender de María y de Isabel la mejor manera de prepararnos para recibir al Señor.